Canó compromete su inmortalidad

SANTO DOMINGO. Cuando en 2013 estalló el caso Biogenesis, con saldo de 14 peloteros suspendidos por el uso de hormonas de crecimiento humano, Robinson Canó salió ileso, si bien fue investigado porque la vocero de su fundación, Sonia Cruz, era cliente de la clandestina clínica de rejuvenecimiento de Florida que encubría uno de los mayores esquemas de dopaje.

Un lustro después, el intermedista recibió el ponche más grande de su carrera de 14 años, uno que no hará mella a su fortuna de casi US$300 millones, pero que embarra por completo la impecable hoja exigida por un Salón de la Fama para el que hasta ayer era serio candidato.

Independientemente de lo que haga con el madero en lo adelante, Canó ha ingresado al cementerio moral de las jeringas, uno del que hasta a los que no fallaron en el laboratorio les ha resultado imposible resucitar.

A Barry Bonds no le han bastado sus 762 jonrones (líder de todos los tiempos), a Roger Clemens sus 354 victorias, 7 Cy Young y 4672 ponches. A Gary Sheffield sus 509 cuadrangulares, ni a Sammy Sosa sus 609. La simple sospecha los tiene afuera de Cooperstown.

Horas después de que el rumor de la suspensión por 80 partidos inundara las redes sociales, en un comunicado a través del sindicato de peloteros, Canó confesó que en su orina se encontró furosemide, alega haberla recibido de un médico en la República Dominicana para “curar una dolencia”.

Leer Mas…

Deja tus Comentarios

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: