Cate Blanchett: “La mujer atractiva no significa que no sea inteligente”

Habiendo estrenado nada menos que siete películas en el Festival de Cannes, demostrando su nivel internacional por haber nacido en Australia para triunfar en Hollywood, Cate Blanchett resultó la perfecta candidata para ser elegida este año como la Presidente del Jurado de la competencia del cine más distinguida en el mundo (Ok, ok, después del Oscar que ella incluso ganó también… dos veces). Y habiendo inaugurado personalmente el festival, habló unos días después con el nuevo título en su carrera “Madame La Présidente”.

– ¿Qué necesita una película para ganar la Palma de Oro, en Cannes? ¿Qué tiene que tener de bueno para ganar una película en Cannes? Bueno, hay muchos pero muchos premios diferentes en este extraordinario festival. La Palma de Oro es por definición un premio que se entrega a una película que lo tiene todo. Hay premios para las actuaciones, la dirección, la cinematografía y el guion, con la esperanza de que perdure no solo en la decisión de un jurado sino también en la mente y la imaginación del público, más allá de un festival de cine.

– ¿Qué tan difícil resulta encontrar alguna joya del cine entre la diversidad internacional del cine de este año, para reflejar no solo tus gustos personales sino también los puntos de vista de la gente?

– Al ser una persona creativa, desde el principio yo había aceptado que semejante tarea era imposible. Y sin haber discutido con el resto del jurado sobre las películas que íbamos a ver, sabía que al final del día los resultados de la votación iban a decepcionar a mucha gente que a lo mejor les gustó otra película. Lo fascinante de esta plataforma que se llama Festival de Cannes es que reúne culturas internacionales en una misma sartén pero todas valen la pena verlas. De las 1.600 películas sólo seleccionaron 21. Ni siquiera puedo imaginarme el trabajo que lleva ver tanto cine a lo largo de doce meses, pero lo logra. Y obviamente, cuando sucede, los directores elegidos se consideran premiados por anticipado.

– ¿Tu punto de vista como Presidente del Jurado en Cannes no pudo haber cambiado para nada el mismo punto de vista que pudiste haber tenido como una persona más entre el público?

– Como espectadora es maravilloso entrar a una sala de cine con el corazón abierto para tratar de entender lo que quiso decir el director. Y muchas veces, a lo lejos, cuando no voy al Festival de Cannes no solo me interesa ver la película que ganó la Palma de Oro. Al contrario. Me interesa ver la que recibió mejores comentarios de boca en boca. Por eso creo que hay muchas formas de que una película pueda llegar a trascender. Es un festival de cine puro. Y a veces los premios también traen problemas porque yo no enfoco la atención en ningún premio, me interesa mucho más el proceso.

– ¿Cómo es que aceptaste el rol de ser Presidente del Jurado entonces?

– Bueno, aunque no me interesan los premios, me interesaba la oportunidad del diálogo extraordinario con otras voces del jurado, por la diversidad que presenta la competición también fuera de Cannes.

– ¿Necesitaron traductores dentro del jurado para discutir entre ustedes con gente que no habla inglés o español, como el actor de Taiwan Chang Chen?

– Sí, tuvimos traductores, es cierto. Era muy importante para el jurado entendernos entre nosotros (Risas). La comunicación era imprescindible. El cine también es un lenguaje universal donde las emociones controlan el resto del día pero al final de la semana era inevitable pelearnos como perros y gatos para encontrar un solo ganador.

– ¿Es la primera vez en la historia que el Festival de Cannes seleccionó un jurado con mayoría femenina?

– No. Esa fue también una de las primeras condiciones que yo había impuesto. Quise que hubiera igualdad de género además de igualdad de razas en el jurado. Yo no elegí al resto de los miembros, pero igual me dijeron que eso es exactamente lo que buscan en la selección, porque siempre hay cuatro hombres y cuatro mujeres, más allá del puesto de Presidente. La única diferencia es que al ocupar el puesto número nueve, yo incliné la balanza hacia la mayoría femenina.

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